Novedades en la categoría Cuota Filosòfica

Diario de casi-ex-fumadora - 1

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OK. Allà vamos.

El 14 de febrero 2012 fumè mi (espero) ùltimo cigarrilo.
Y quiero contar aquì el paso a paso de mi experiencia, esperando que a alguno le sirva.

Empecè a fumar a mis 14 años. Tengo 48 y medio. Mi promedio està entre los 20 y 30 cigarrillos diarios a lo largo de mi vida.


Primer Intento:
La primera vez que intentè dejarlo, a mis 24 años, aprovechè que tuve que internarme una semana por una cirugìa. Me dije: "si ya pasè los primeros dìas... probemos, no?"
Y probè. Anduve bastante bien hasta los tres meses sin fumar. NO TENIA deseos de fumar, eso se me pasò en los primeros 10 dìas. Pero a los tres meses empecè a estar MUY rabiosa. Repito e insisto: no tenìa deseos de fumar. Era una rabia como la rabia premenstrual: algo que viene de adentro, no provocado (o apenas) por el "afuera".
Teniendo dos hijos pequeñitos y viendo que de un momento a otro mataba uno... y luego de haber probado mil cosas (desde sedantes, baños, paseos, ejercicios, etc.), decidì que "fumarìa uno a la semana".

Què alivio inmenso y que asco fue ese primer cigarrillo!!!! Me lo fumè sin deseos, sin ganas, sin placer, pero el alivio de esa rabia fue INSTANTANEO.

Uf.

Huelga decir que ese "cigarrillo a la semana" se convirtiò en mis normales 20 en nada de tiempo.

Otros Intentos
Màs adelante en el tiempo hice un par de intentos màs, todos fracasados
Pero del penùltimo intento, ya ayudada con suplementos de nicotina, aprendì varias cosas:

Experiencias:
1) los parches de nicotina NO me ayudaron. No dan el "punch" de nicotina que todo fumador recesita. Somos drogadictos, necesitamos nuestra dosis "en forma de" dosis,

2) Asì que los caramelos, o los chicles de nicotina van mejor, ya que sì dan ese punch. En mi caso debo decir que quizàs me hubiera conformado con un par de chutazos (Còmo decirlo? en el caso del chicle, una o dos masticadas, con los caramelos, un par de "chupadas" LOL )
Quiero decir que me duran demasiado, al rato ya no lo necesito, pero aùn no se me acabò. Y me da dolor en mi tacañerìa tirarlo asì, sin teminar (Neuròtica, yo?)

3) Ademàs, los chicles me enseñaron que necesito màs las pitadas que los cigarrillos.
No, no estoy diciendo una tonterìa. Quiero decir que no necesito X cigarrillos al dìa, sino x PITADAS en x tiempo. Por un tiempo fumè de esa manera: pitaba hasta que estaba conforme, luego cortaba el cigarrillo. Me di cuenta de que fumaba muuuucho menos! Era simplemente que terminaba el cigarrillo sòlo porque estaba encendido, no porque lo necesitara.

4) aunque soy una fumadora de las que dejan cigarrillos por todas partes y queman todo y llenan de ceniza (ya me entendieron) personalmente no he tenido problemas para lidiar con el "hàbito" de fumar. Me refiero a la asociaciòn de "tomo un cafè-me fumo un cigarrillo", "estoy nerviosa-me fumo uno" etc-, ya me entienden. Quizàs por esto mis primeros dìas nunca fueron el problema.

5) Me doy cuenta de lo importante que es poder tomar la decisiòn en el momento justo y adecuado para UNO MISMO. En esta ocasiòn, al contrario de otras, estoy en una etapa sumamente tranquila de mi vida. No hay incendios que apagar, nadie se interna en el hospital, no hay nadie a quien rescatar. No trabajo, asì que no lidio con jefes o compañeros neuròticos... Confìo en que esta vez no habrà catàstrofes que interrumpan el largo proceso que tengo por delante (pienso que seràn crìticos los pròximos 6 meses. Ya veremos)

6) Disminuir poco a poco no me fue ùtil y sì muy torturante. 
Pero sì optè, por muuuucho tiempo (fueron tres años), a disminuir la cantidad de nicotina comprando cigarrillos con muy poco contenido y muy finitos (la marca es Glamour en Europa, en Argentina compraba los Virginia Super Slim). Es un poco de autoengaño, pero no tanto, no crean. Como mi adicciòn va por la cantidad de pitadas, esta tècnica no me hizo aumentar la cantidad de cigarrilllos para compensar la falta de nicotina, y definitivamente disminuyò el alquitràn y nicotina que me metìa adentro.

7) en el penùltimo intento mi psiquiatra me habìa dado un antidepresivo que se supone ayuda con la abstinencia. La verdad es que no sentì ninguna ayuda de ese fàrmaco (no recuerdo ahora el nombre).
Pero debo decir que esta vez me aumentò la dosis del antidepresivo que tomo normalmente (escitalopram) al doble. Y esto sì que parece funcionar.
OJO: ni se les ocurra tomar por su cuenta un antidepresivo sin control: por experiencia les digo que son peligrosos y los debe manejar un mèdico.

8) Estoy teniendo bastantes problemas para dormir en esta primera etapa.

9) mi marido es una especie de àngel de la guarda que me apoya y ayuda completamente. Y, sobre todo, NO ME PRESIONA NI ESTA ENCIMA. Esto està siendo de MUCHA ayuda. Me trata como si estuviera loca-internada (dicho con todo respeto :D  ), dejàndome vagar de noche, acompañàndome si lo necesito, distrayèndome cuando me obstino, abrazàndome cuando flaqueo.

Por ahora, basta. Luego, actualizaciones de estado :)

Buena suerte a los que intenten conmigo!!!
Cerecita

Demencias...

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Esto fue robado de aquí Un artículo de Nora Bär

Sí, sí, es una pseudopublicidad del Favaloro, pero me parece importante difundir información sobre temas tan difíciles de entender y afrontar.

Los dejo con el artículo.


Demencia frontal: revisan el diagnóstico

Por Nora Bär | LA NACION



-En una escala de uno a diez, ¿usted cómo se siente?

-¡Cien!... ¡Estoy bárbaro!

-¿Por qué está acá? ¿Por qué vino a verme?

-No sé... No sé... Yo tomo la pastilla y estoy fenómeno. No sé para qué me hacen venir... Dicen «este viejo está loco», pero no me pasa nada, nada...

En el consultorio del doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, el comerciante de la ciudad de Concordia, un hombre de edad mediana y aspecto saludable, no deja de sonreír mientras contesta cada una de las preguntas del médico.

Para el que no conozca el caso, la escena no hace sospechar nada fuera de lo común. Sin embargo, más tarde su esposa dirá: "El siempre fue retraído, era de poco hablar... Ahora está dicharachero, cuenta cosas privadas... La gente me dice: «¡Qué bien que está tu marido! ¡Está mejor que nunca!». Pero yo pienso: «Cómo se nota que no tienen que estar todo el día con él...»".

Desde hace décadas, la aparición de cambios repentinos del comportamiento como desinhibición, pérdida del decoro, respuesta disminuida frente a las necesidades o sentimientos de los otros, conductas compulsivas o de riesgo, por ejemplo, viene desconcertando a familiares y médicos.

Hoy se sabe que pueden ser la manifestación conductual de una variante de la demencia frontotemporal, trastorno devastador que se presenta frecuentemente en personas activas, entre los 20 y los 90 años, cuyo diagnóstico hasta ahora era bastante controvertido.

Ahora, un trabajo publicado en la revista Brain promete ayudar a identificarla de forma más simple y certera. Firmado por un consorcio internacional liderado por John Hodges, de la Universidad de Gales del Sur, en Australia, y Bruce Miller, del Centro de Memoria y Envejecimiento de la Universidad de California en San Francisco, e integrado por 46 destacados especialistas en el tema, entre los cuales Manes fue el único proveniente de un centro hispanoamericano, hace una revisión de la literatura científica reciente para mejorar la sensibilidad del diagnóstico.

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Cerecita

El día de la memoria y yo

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Quisiera que en las escuelas les enseñaran a recordar NO a los "desaparecidos", sino a TODAS LAS VÍCTIMAS (para que sea claro: las de un lado y las del otro)... porque fue TODO una atrocidad, no lo de un solo lado.

Me gustó este artículo, creo que expresa bastante mis propios recuerdos y observaciones.

Por qué mucha gente apoyó a los militares
Ceferino Reato
Para LA NACION
Jueves 24 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa


Treinta y cinco años atrás, en las vísperas del derrocamiento de la presidenta Isabel Perón, no había encuestas ni sondeos que registraran qué pensaba la opinión pública, pero los diarios y revistas de la época sugieren que la mayoría de la gente estaba harta del gobierno peronista.
Claro que en estos tiempos de crispación y periodismo militante, y tan bien pago, alguien podría impugnar esta presunción con el argumento de que la prensa era golpista, en tanto integrante de un supuesto "eje del mal" que viene desde el fondo de nuestra historia, junto con la oligarquía y sus aliados transnacionales, los militares, la Iglesia Católica, los políticos y sindicalistas traidores y la clase media conservadora.
Sin embargo, aquella sensación de vacío de poder, de un gobierno que no podía controlar la situación, se reflejaba también en un diario de centroizquierda como La Opinión, de Jacobo Timerman, para no hablar del vespertino La Tarde, dirigido por su hijo, Héctor Timerman, el actual canciller, que era abiertamente golpista.
La Opinión daba algunos datos desoladores: cada cinco horas se producía un asesinato político y cada tres estallaba una bomba; la presidenta había nombrado un ministro cada 25 días, y la inflación llegó al 38% en marzo de 1976 y al 98,1 en los tres primeros meses del año.
Testigos confirman el estado de ánimo de la opinión pública. Por ejemplo, el periodista inglés Robert Cox, que dirigía el Buenos Aires Herald y luego, en la dictadura, se convertiría en un destacado defensor de los derechos humanos. "El 24 de marzo fue un día soleado, «peronista», como se decía. La mayoría de la gente estaba contenta pensando que las cosas iban a mejorar. Después sí vino el gran silencio", me dijo en una entrevista para el libro Operación Primicia . Cox agregó: "Todo 1975 se vivió como una tragedia griega, que desembocó en el golpe. Desafortunadamente, muchos argentinos estaban siempre buscando a los militares para que entraran al gobierno, ordenaran el país y dieran luego elecciones. Pasaba ahora también con gente de la izquierda: recuerdo que con mi mujer nos encontramos en una recepción en la embajada de Egipto con un periodista de El Cronista Comercial, que militaba en la izquierda, y con su esposa, que estaba embarazada. Ellos confiaban en que un gobierno militar pondría en marcha una represión más legal que la del gobierno de Isabel Perón, en el que aparecían cuerpos carbonizados en zanjones".
Precisamente, una de las tesis de mi libro es que muchos argentinos recibieron el golpe con alivio por dos razones. Por un lado, por la ineficacia y pérdida de legitimidad del gobierno, que había convertido en insolubles los problemas de la inflación, el desabastecimiento y la violencia política, y por la dramática debilidad del liderazgo de la viuda de Perón, que hasta se deprimía seguido. Más inquietante es la segunda razón: todos los actores relevantes colaboraron, en forma directa o indirecta y por diferentes razones, en la caída de Isabel, salvo, lógicamente, la presidenta y el puñado de políticos y sindicalistas que todavía la respaldaban.

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Cerecita

Resiliencia

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una genial interpretación en slow motion 


Cerecita

Cuando nada lo conforma (y esto es parte de mi vida)

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Robo este artículo del genial blog de la Lic. Sandra Lstugarten.
Me parece muy importante darle difusión a un modelo de relación que es MUY común... y sobre todo recalcar que no se da sólo dentro de la pareja, sino que puede darse en cualquier tipo de vínculo, incluso (o quizás más frecuentemente aún) entre padres e hijos.

Los dejo con la Lic. ;)

Cuando nada lo conforma
''No fue ayer, fue desde el primer momento: haga lo que haga no quedará conforme, siempre habrá alguna diferencia, algo que reste y que no sume. Pero quizás mi deseo obstinado de recibir algún halago haga que me dedique permanentemente a permanecer aunque no me sienta bien, o quizás mi necesidad por ser aprobada por él y por sentirme amada. O la escasez de una mirada afectuosa me lleve a invertir tanto esfuerzo desatinado en cumplir al pie de la letra con esos requisitos impuestos para que las cosas salgan impecablemente prolijas".

"Mi trabajo es arduo, empiezo por imaginar como le gustaría que actúe aunque siempre de cualquier modo sé fehacientemente que aparecerá la excusa perfecta para boicotear mi trabajo, hiriendo mi susceptibilidad y quedando en falta".

"A veces pierdo la noción de la realidad y llego a plantearme si es sugestión o si mi vivencia es real. Pierdo la conciencia cuando me enajeno del motivo verdadero, además de averiar mi criterio de la realidad, imponiendo fábulas salvadoras a esa conducta que me deja sin aliento, a esas reacciones incomprensibles, a esa modalidad cruel de ataque que vence mi impulso. Y me domina dejándome tiesa y sin respuestas, despertando mi estado de alerta ante el peligro inminente". 

"Busco mis culpas, indago mi conciencia para encontrarle una causa a lo injustificado. Reconsidero el mal trato porque de alguna manera confío en su percepción de las cosas y termino creyendo que soy responsable de su manera de hablarme, hasta que intento encontrar su comprensión a través del perdón, aún sin saber la razón por la que elijo seguir en el mismo lugar".

Es común la negación como mecanismo defensivo en estos esquemas de pareja, protegiéndonos de lo que no podemos escapar: la huida nos distanciaría por completo sin conformar los objetivos planeados, además de lesionar nuestra auto estima al evidenciar el fracaso.

Suelo escuchar pacientes que viven a expensas de sentirse aplaudidos a modo de recompensa, hacen cosas para ser admirados, idealizados, halagados, y cuando no lo consiguen la frustración es inmensa.

El inconformista muchas veces lidia con aquellos vestigios insatisfechos que arrastró desde la infancia experimentando un vacío extremo, aún no habiendo sido abandonado, lo ha vivido y percibido como tal. Desde ese lugar su insatisfacción se prolonga volviéndolo un demandante en forma obsesiva en pos de completar la falta.Esa superioridad que expresa no es más que un disfraz que oculta sus debilidades, solo en apariencia.

"Todo lo que has hecho está mal, no sabes hacer nada, no lo has hecho como te lo pedí, no me entiendes, no estas capacitada". La sensación que se recibe es de un boicot permanente, y aún mejorando la conducta, haciendo las cosas de la manera que el otro esperaría, nunca serán superadas ni alcanzarán las expectativas, esta situación afecta la capacidad creativa, además de la autonomía, creando una inmensa dependencia del que en su calidad de servidor vive esperando la retribución.

Es que el diagnóstico de inseguridad está presente, el complejo de inferioridad promueve esa especie de esclavitud que impide reaccionar de forma diferente, los inconformistas manejan mejor sus propias falencias cuando destruyen al otro y se aseguran de salir airosos de la situación evitando lidiar con la competencia, para la cuál posiblemente no se tienen herramientas que los impulse al triunfo. 

En las parejas esto sucede más de lo que se supone, puede ser que se exacerbe en alguna etapa, o que se manifieste en períodos de stress, o tensiones inesperadas, desde lo laboral las cosas pueden mostrarse disfuncionales y la salida es sin duda encontrar el lugar donde descargar la furia. Algunas causas suelen explicar actitudes desvalorizadoras, otras suelen ser justificaciones para negar por medio de la evitación.

La descalificación es una forma disfrazada de violencia, la intensidad que tiene en cuanto al daño emocional es inmensa, muchos no saben que tienden a satisfacer el ego del inconformista.

Se proyecta el vacío experimentado instalando un nuevo modelo de pareja, donde se posee el control absoluto, y no se reconoce la responsabilidad propia. 

"Empecé a sentirme incapaz para todo, hasta llegué a dudar de mi misma, la inseguridad me volvió presa de la situación y en determinado momento sentía que jamás estaría en igualdad de condiciones, aplacaba mis deseos, a veces hasta perdía el interés por lo que estaba haciendo, sabiendo que no lo conformaría de ninguna manera, exigiéndome a mi misma mayor rendimiento y entrando en estados alarmantes de estrés".

"Me invadían ciertos pensamientos que se tornaban obsesivos, calculando de manera diferente, formas en que podría haber actuado y cuál hubiese sido la adecuada, perdiendo absolutamente mi identidad".

La solución está en las manos de cada uno, siempre hay una salida, lo que sucede es que a veces la puerta que se abre no es la que elegimos.

Licenciada Sandra Lstugarten
Psicóloga - Sexóloga
sandramutch2003@yahoo.com.ar

Gracias, Sandra

Cerecita

La escuela está arruinando a mis hijos

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Esto fue robado de aquí:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1285516


Pero me parece un artículo GENIAL... aunque no sea "políticamente correcto"...

No es una reunión de rutina, pero el director hace una pregunta rutinaria: "¿Qué espera de nuestro colegio?". Mi amigo Guinzberg, que nunca se agita, le responde:
-Espero que me devuelvan a mi hijo tan bien como se lo entregué.
El director se remueve en su asiento, intranquilo y perplejo.
-Bueno, por supuesto; acá le damos la mayor seguridad educativa y personal -atina a responder.
Al hijo de Guinzberg le han pegado dos palizas en el término de dos meses: una en el recreo y otra en el aula. El chico tiene 16 años; es promedio 9,50; devora libros desde los ocho y lee todos los días el diario. Guinzberg piensa, aunque no se lo dice a nadie, que a muchas de las maestras de 22 años que supuestamente le enseñan cosas importantes a su hijo él no las tomaría en su trabajo ni como recepcionistas. Y le rechinan los dientes cuando el chico vuelve del colegio y profiere frases insólitas sobre la política, el sexo, la divinidad y el destino. La mayoría de esas afirmaciones son políticamente correctas, cuando no directamente incorrectas, y son machacadas con gran pompa y certeza. Justo a Guinzberg, que hace de la duda intelectual toda una filosofía de vida. "Mi hijo está ocho horas por día expuesto a esa radiación, formateado por desconocidos que pronuncian verdades absolutas sobre cuestiones graves", piensa con alarma, pero nunca lo dice. Aunque ahora está más molesto que de costumbre porque, encima de todo, andan hostigando al pibe y el colegio no hace nada.
-Ya no pido que me devuelvan a mi hijo mejor de lo que se lo entregué -le repite al director-. Eso sería sobredimensionar a la escuela. Lo único que le pido es que no me lo devuelvan peor: mediocre, prejuicioso y lastimado.
El director le da, por supuesto, todas las garantías del mundo. Pero a las dos semanas, el chico vuelve a casa diciendo que la única explicación del origen del mundo es el Big Bang y que Wellington es bueno y Bonaparte es malo. Y al mes y medio tres compañeros lo emboscan, le vacían la vianda y le llenan la cara de dedos.
-¿Qué tengo que hacer? -me pregunta Guinzberg, más nervioso que nunca.
-Tu hijo es un genio -le respondo, para darle ánimo-. No conozco a ningún otro chico que lea tanto, y tan bien. Acordate de que los padres de Borges no querían mandarlo a la escuela porque temían que se contagiara de la escarlatina. En realidad, no querían que lo mal formasen los maestros. Al final, después de unos años tuvieron que enviarlo a clase. Borges parafraseaba la broma de Shaw y decía que en ese marzo la escuela había interrumpido su educación.
Guinzberg está impaciente.
-Ese aspecto está perdido, Fernández. ¡Lo están destrozando a trompadas!
Le cuento lo que me pasó en la infancia. Yo era un pibe tímido y soñador, escribía cuentos y leía libros, y en casa no me dejaban ver nada más que El Santo y El Zorro . Mi familia es asturiana, así que en Ravignani 2323 se hablaba en un castellano especial, y cada vez que se me escapaba una palabra española en clase o decía que no había visto tal programa en el recreo, me cargaban. Y luego me arrinconaban y me verdugueaban, y me daban sopapos. Mi vieja, que no había leído a Piaget, tomó una decisión histórica: me metió en una academia de judo. Cuando me hice cinturón amarillo mandé al piso a dos, y me trencé con uno más grande en el patio, ante todo el colegio, que aplaudía. Perdí, pero el respeto que me gané por atreverme fue tremendo: nunca más se metieron conmigo.
-Tiene que haber una solución más civilizada -dice Guinzberg, que es judío.
-Yo deseaba, cuando era chico, ser normal. Porque ser distinto era un gran pecado. Entonces, para que no me jorobaran y ser normal me volvía servil y veía las cosas que ellos veían, y hablaba como ellos.
-Nosotros queremos que los chicos sean distintos -dice Guinzberg, un poco exasperado-. Y ahí los uniforman. Cualquiera es un igual. ¡La gracia es ser un distinto, caracho!
Le damos muchas vueltas al asunto. Y al final, cuándo no, gana la irracionalidad. Guinzberg le mandará una carta documento al colegio.
-Qué racional lo tuyo -le digo.
-¡Ahora los preceptores lo van a tener que acompañar hasta al baño!
-Y qué contento que se va a poner tu hijo!
Los otros dos hijos de Guinzberg son más chicos y menos brillantes, pero más esforzados. Guinzberg últimamente está más concentrado en la trigonometría que en el periodismo. Y es periodista.
-Después está todo ese asunto de disponer de tu tiempo y de tu esfuerzo -dice-. Con el verso de que los padres tienen que involucrarse, el colegio dispone arbitrariamente de nuestras horas. No les enseñan a estudiar a los chicos, y descuentan que después de la doble escolaridad, nosotros nos sentaremos con ellos a estudiar horas tras horas, haciendo de maestros sustitutos. Todo para que no fracasen en los exámenes. Porque si fracasan ellos, fracasamos nosotros. ¡Nosotros, que pagamos el salario de los profesores! ¿Te das cuenta? Nos hacen ver la primaria y la secundaria todas de vuelta. Y ni hablar de las reuniones. Reuniones para cualquier cosa, ceremonias y carnavales escolares, y quermeses y la pucha que lo tiró.
Está intratable. Y cuando Guinzberg está así es mejor no decir nada. Al rato, paga el vermut y propone:
-¿Y si abrimos una escuela? Debe ser un buen negocio.
Le suena el celular. Lo veo irse por Ravignani hacia Santa Fe. Está hablando con uno de sus hijos. Lo sé porque todavía oigo su voz. Está hablando de la clorofila. Se detiene a ver un cartel de un gimnasio colocado en los altos de una casa. Hay una extraña palabra que está escrita en azul y que es más grande que todas las demás: Taekwondo.

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Cerecita

La Melancolía

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Esto fue robado de aquí... seguiré con mi costumbre de "robar" mientras no me garanticen la estabilidad de las entradas ajenas en la web :)
Para los perezosos, puede leerse el artículo sin necesidad de leer las citas a Kierkegaard y etc., que son bastante largas.

Allá va

  • I

La melancolía es algo demasiado doloroso y que penetra con demasiada profundidad en las raíces de nuestra existencia humana como para que podamos abandonarla sólo en manos de los psiquiatras. Sí nos interrogamos aquí entonces, acerca de su sentido, no queremos decir con esto que se trate para nosotros de una cuestión psicológica o psiquiátrica sino de orden espiritual. Creemos que se trata de algo relacionado con las profundidades de nuestra naturaleza humana.

Para que se pueda experimentar lo que aquí se considera, citaremos ante todo algunas frases extraídas de notas y escritos de un hombre que ha permanecido, él mismo, en una profunda melancolía, la cual no era sólo una potencia que operaba en el interior de sus pensamientos y actos, una tonalidad interior que vibraba de un extremo al otro de su ser, sino que por sobre todas estas cosas este hombre la ha asumido concientemente asumido como punto de partida para su tarea moral, como escenario para su combate religioso. Me refiero a Sören Kierkegaard. Las frases que siguen tienen que permitir delinear claramente los límites y las dimensiones interiores dentro de las cuales se mueve este fenómeno, quizás el más doloroso de la existencia humana.

"Lo terrible es que la conciencia de un hombre haya soportado desde la niñez una opresión que ninguna elasticidad del alma, ninguna energía de la libertad haya podido suprimir. Por supuesto que una aflicción en la vida puede oprimir la conciencia, pero si esta aflicción tiene lugar recién en la edad madura, no tiene tiempo de adoptar esta conformación natural, sino que se vuelve un momento histórico y no algo que se sitúa, por así decirlo, más allá de la conciencia misma. Quién tiene tal presión desde la niñez es igual a un niño que ha sido retirado con forceps del cuerpo materno y constantemente guarda el recuerdo de los dolores de la madre..."(1)

"Es así como he ingresado a la vida, favorecido desde todo punto de vista por dones espirituales y condiciones exteriores. Todo fue y sería hecho a fin de desarrollar mi espíritu tan copiosamente como fuera posible. Así ingresé a la vida: lleno de confianza (en un cierto sentido, pues tenía al mismo tiempo una decidida simpatía y predilección por el sufrimiento y todo aquello en algún modo opresivo y doloroso), sí, con una actitud arrogante, casi estúpida. En ningún momento de mi vida había perdido la siguiente convicción: que uno puede lo que quiere, salvo una sola cosa, todo lo demás sin excepción, pero una sola cosa no, esto es, eliminar la melancolía, en cuyo hechizo me encontraba. Jamás (algunos podrán tomar esto como jactancia, sin embargo era verdad para mí, tan verdadero como lo que sigue, que nuevamente pueden tomar como una arrogancia) -jamás me vino el pensamiento que hubiera vivido o nacido en mi tiempo alguien que me fuera superior- y en mi interior más profundo era para mí el más miserable de todos. Jamás me asaltó el sentimiento de que no llegase a triunfar, incluso al emprender las cosas más estúpidas, salvo en una sola cosa, a excepción de ésa en todas, pero en ésa no: llegar a dominar esta melancolía, de cuya opresión no me he visto totalmente libre ni siquiera un día. De todos modos, hay que entender que desde temprano estaba iniciado en el pensamiento de que vencer en el sentido de la infinitud (el único vencer real) suponía llegar a sufrir en el sentido de la finitud. Así esto, estaba de acuerdo con mi pensamiento melancólico más profundo, esto es, que yo en realidad no sirvo para nada, para nada en el sentido de la finitud"(2).

"Me parece como si yo fuera un esclavo de las galeras encadenado con la muerte; cada vez que la vida se agita, rechina la cadena y la muerte hace que todo se marchite - y esto ocurre a cada minuto(3).

"Es terrible la total incapacidad espiritual que padezco en este tiempo, precisamente porque está asociada con un anhelo destructor, con un apasionamiento espiritual - y sin embargo tan carente de contornos que una vez más no sé qué es lo que echo de menos"(4).

"12 de Mayo. La existencia entera me angustia, desde el mosquito más pequeño hasta los misterios de la Encarnación; todo me es inexplicable, y mucho más yo mismo; la existencia entera está infectada por mí, y en mayor grado yo mismo. Grande es mi sufrimiento, carente de límites; nadie lo conoce, salvo Dios en el cielo y El no me quiere consolar; nadie me puede consolar, salvo Dios en el cielo y El no se quiere compadecer"(5).

"Vengo precisamente de una sociedad en la cual yo era el alma; el ingenio fluía de mi boca, todos reían, me admiraban, pero yo me fui, si el guión debe ser tan largo como los radios de la órbita terrestre.... me retiré y quería pegarme un tiro".

"Muerte e infierno, puedo hacer abstracción de todo, pero no de mí mismo; no puedo incluso olvidarme una vez de mí mismo ni cuando duermo"(6).

"Lo que me reconciliaba con mi destino y mi sufrimiento, a mí, el prisionero tan desdichado, tan atormentado, era la libertad ilimitada de poder disimular: yo tenía y he recibido el permiso de estar absolutamente solo con mi dolor.

"Libremente, se entiende, de no poder hacer otra cosa que volver poco agradable para mí el resto de lo que podía hacer por mí mismo. Dadas ambas condiciones (semejante dolor y semejante simulación) es asunto de la peculiaridad individual en qué aspecto del hombre se pone atención: si este tormento interior, solitario (demoníaco) encuentra su más satisfactoria expresión en el odio a los hombres y en la blasfemia a Dios o precisamente en lo contrario. Mi caso fue este último. Tan lejos como retrocedía en mi recuerdo, estaba en claro para mí una cosa: que no era para mí el buscar consuelo y ayuda en otros. Satisfecho de lo mucho que se me había concedido, a la espera de la muerte en tanto que hombre, deseando la más extensa vida en tanto espíritu, tenía el pensamiento en un amor melancólico por los hombres, de serles de ayuda, de encontrar para ellos un consuelo, sobre todo la claridad del pensamiento y en particular la claridad respecto al cristianismo.

"Muy atrás se remonta en mi recuerdo el pensamiento de que en cada generación son dos o tres quienes llegan a ofrecerse por los otros para descubrir mediante terribles sufrimientos lo que beneficia a otros. De este modo me comprendía melancólicamente a mí mismo: como que para esto estaba destinado"(7).

"...nunca fui hombre: desde mi nacimiento esto formaba parte de mi desdicha; y sería tanta más desdicha a causa de mi educación. Pero cuando se es niño -y los otros niños juegan, hacen bromas, o lo que hacen de ordinario-; bueno, y cuando se es un muchacho- y los otros jóvenes aman, bailan, o lo que hacen todos los jóvenes- entonces ser espíritu, ya sea niño o joven, es una angustia terrible! ¡Angustia más terrible aún cuando, con la ayuda de la fantasía, se conoce la muestra de habilidad que significa presentarse como si uno fuera el más joven de todos! Esta desdicha es, sin embargo, más moderada a los cuarenta años y deja de existir en la eternidad. No he conocido la espontaneidad y por esta razón yo no he vivido, hablando desde un punto de vista simplemente humano; con reflexión he comenzado, no la he adquirido recién más tarde, propiamente soy reflexión desde el principio al final. En ambos períodos de la espontaneidad, como niño y como joven, tuve que ayudarme de una juventud falsa pues la reflexión no aporta jamás solución alguna, y como no estaba aún en claro de los dones concedidos a mí, he soportado el dolor de no ser como los otros"(8).

"Es notable la forma severa en que, en cierto sentido, he sido educado. De tiempo en tiempo me siento colocado en el tugurio más lúgubre, me arrastro de rodillas en la pena y el dolor, sin ver nada, sin ninguna salida. Entonces rápidamente se despierta en mi alma un pensamiento, tan vivo como nunca antes lo tuve, aún cuando tampoco me sea desconocido, pero antes estuve casado con él, por así decirlo, solo con la mano izquierda, ahora lo estoy con la derecha. Si este pensamiento que ahora se ha fijado en mí, lo tomo sobre mis hombros, yo, el que estaba contraído como una langosta, vuelvo a la vida nuevamente, sano, fuerte, alegre, de sangre caliente suave como un recién nacido. En consecuencia debo, en cierto sentido, dar mi palabra de querer proseguir este pensamiento hasta sus últimas consecuencias, pongo para eso mi vida como garantía y me encuentro ahora atado al arnés. No puedo detenerme, y mis fuerzas resisten. Entonces llego al fin, y todo comienza otra vez"(9).

"Cuantas veces me ha ocurrido lo que acaba de ocurrirme. Así me hundo en el sufrimiento de la más profunda melancolía, a la cual se liga uno u otro pensamiento de una forma tal para mí, que no puedo desligarlo y como dicho pensamiento está en relación con mi existencia, sufro indescriptiblemente. Transcurrido cierto tiempo, estalla, por así decirlo, el absceso y por debajo aparece la más agradable y copiosa productividad, justamente la productividad de que tengo necesidad en ese momento.

"Pero en tanto el sufrimiento perdura, es a menudo atrozmente penoso. Sin embargo, poco a poco, se aprende con la ayuda de Dios a permanecer en la fe junto a Dios, incluso en los momentos de sufrimientos, o a acercarse a Dios tan rápido como es posible cuando se tiene la impresión que nos ha abandonado por un momento mientras uno sufría. Así tiene que ser, pues si uno tuviera presente del todo a Dios ante sí, entonces no sufriría de ningún modo"(10).

"Una mañana, cuando me levanté de la cama, me encontraba inusitadamente bien. Este bienestar creció después más allá de toda comparación. A la una del mediodía había alcanzado el punto más alto y ya presentía el vertiginoso máximo, que ningún termómetro del bienestar, incluso el poético, haya jamás indicado. El cuerpo había perdido su pesantez terrestre; sí, era como si no tuviera más ningún cuerpo. Cada función gozaba de su plena satisfacción; cada nervio estaba en acuerdo consigo mismo y en armonía con la totalidad del sistema; cada pulsación atestiguaba la robusta vitalidad que agitaba el organismo. Yo caminaba como si estuviera suspendido en el aire, pero no como lo hace el vuelo del pájaro, que corta en dos el aire para alejarse de la tierra, sino como las ondas de la simiente impulsada por el viento, como el balanceo del mar borracho de nostalgia, como el ensoñador deslizarse de las nubes. Mi ser era la diafanidad pura -como la meditación profunda del mar, como el silencio de la noche satisfecho de sí, como el silencio monológico del mediodía.

"Cada sentimiento retumbaba en mi alma como una resonancia melódica. Cada pensamiento se ofrecía en sí mismo y cada pensamiento se recogía en mi alma con un regocijo solemne, tanto la idea más disparatada como la más rica. Cada sensación era presentida antes que ocurriese, de tal modo que para mí era tan sólo la realización esperada de una posibilidad yacente en mí. Toda existencia estaba como enamorada de sí y se estremecía en una relación de embarazoso destino con mi ser. Todo en mí era presagio y todo se transfiguraba misteriosamente en mi microcósmica felicidad, que transfiguraba todo en sí, incluso lo desagradable, la observación más fastidiosa, la mirada más antipática, incluso la pelea más fatal. Como decía, a la una en punto, estaba en lo más alto, allí donde presentía lo más supremo de todo. Entonces, rápidamente, algo comenzó a hormiguear en mi ojo izquierdo, qué cosa era eso, si un pelo de la pestaña, o una fibrilla, o una partícula de polvo, no lo sé; pero lo que si sé es que en ese mismo instante me precipité en un abismo de desesperación"(11).

"19 de Mayo. A la mañana. 10.30 hs. Hay una alegría indescriptible que nos abraza totalmente, de forma inexplicable como acontece el arrebato del Apóstol3 cuando exclama sin motivo: "Alegraos, les vuelvo a decir, alegraos". No es una alegría provocada por esto o aquello, sino una ardiente exclamación del alma "con la lengua, la boca y lo profundo del corazón".

"Me alegro de mi alegría, a causa de, junto a, por y con mi alegría. Un estribillo celestial que como un rayo, se diría, interrumpe el resto de nuestro canto; una alegría que refresca y reanima como lo hace una brisa, una corriente de vientos alisios que sopla desde el bosque Wamré hasta las moradas eternas"(12).

"Del 'poeta' se dice que invoca a las musas para recibir los pensamientos. Éste no ha sido nunca mi caso. Mi individualidad se niega incluso a comprenderlo así; por el contrario, yo necesitaba cada día de Dios para librarme de la abundancia de pensamientos. En realidad, si le damos a un hombre tal vigor de productividad y al mismo tiempo una salud igual de débil, ya aprenderá a rezar. Podría sentarme e ininterrumpidamente escribir día y noche, e inclusive seguir escribiendo un día y una noche más, pues mi fertilidad es suficiente. Esta muestra de habilidad la pude hacer a cada momento, y aún ahora podría. Si lo hiciera, me hará añicos. Basta el más pequeño descuido en el régimen y estoy en peligro de muerte. Pero si aprendo a obedecer, si realizo el trabajo como una tarea rigurosa, tomo convenientemente mi pluma y escribo cuidadosamente cada letra; entonces lo puedo hacer. Y así, muy a menudo tuve más alegrías a causa de mi conducta obediente hacia Dios que a causa de los pensamientos que yo producía..."(13).

"Pero, visto desde otro ángulo, durante mi actividad literaria he necesitado también día tras día en el curso de los años de la ayuda de Dios; pues El fue mi único confidente. Gracias a la confianza en el conocimiento que Dios tenía de mí he podido atreverme a lo que me atreví y he podido soportar lo que soporté, así como encontrar la felicidad en estar literalmente solo en este vasto mundo. Pues donde yo estuviera, ya sea ante la vista de todos o a solas con los más íntimos, siempre estaba disfrazado de engaño y por tanto solo; ni en la soledad de la noche podía estar más solo. Estaba solo no en las selvas de América con sus horrores y peligros, sino en la compañía de las más horribles posibilidades, que comparadas con la realidad más terrible, esta es algo agradable y suave.

"Estaba solo, casi enemistado con el lenguaje humano; solo en los tormentos que me enseñaron más de un comentario a aquel texto de la espina en la carne4; sólo en las decisiones, aquéllas en las que hubiera podido necesitar el apoyo de amigos y de ser posible, de todo el género humano; solo en toda clase de tensiones dialécticas, que llevarían a todo hombre con mi fantasía (sin Dios) hasta la locura; solo en las angustias de muerte; solo en la absurdidad de la existencia, sin poder (aunque lo quisiera), hacerme comprender por una sola persona -exactamente, digo "una sola persona", pues hubo épocas donde no era eso lo que me faltaba (de modo que no se pudiera decir "no faltaba más que esto"), épocas en las cuales no me podía hacer comprensible incluso para mí mismo.

"Cuando pienso que transcurrieron años de esta manera, me estremezco; si veo en forma equivocada por un solo instante, me derrumbo. Pero si veo correctamente, de modo que mediante la fe encuentro el reposo en la confianza del conocimiento de Dios acerca de mí, entonces la felicidad se hace presente otra vez..."(14).

"¿Tiene un hombre el derecho a querer su propia ruina? ¡No! ¿Por qué no? Porque la causa es ó una aversión a la vida, y él debe tener la firme decisión en combatirla, ó porque quiere ser más que un hombre. En verdad hay suficientes casos, que incluso la razón humana puede reconocerlos: un sacrificio produciría aquí un efecto enorme, daría lugar a un espacio adecuado. Sin embargo, querer su ruina es algo demasiado elevado para un hombre.

"Pretender su ruina es algo tan elevado que solamente lo divino puede tener esta voluntad con una perfecta pureza. En todo hombre que quisiera algo semejante habría siempre un dejo de melancolía. Aquí yace por lo tanto el defecto. Quizás es un deseo reprimido o algo parecido, por el cual el hombre, librado a sí mismo, desespera (pues para Dios todo es posible) y su pasión lo lanza sobre esta suerte de heroísmo.

"Pero esto no es lícito. Un hombre debe consentir a sus deseos de cara a Dios, tratar humanamente de alcanzarlos, rogar a Dios que así quiera hacerlo y luego dejar a cargo de Dios si debe acaso marchar hacia su ruina precisamente por ese camino. Brevemente, un hombre debe ser un hombre"(15).

"Desde niño estuve bajo el hechizo de una inmensa melancolía, cuya profundidad encuentra su real expresión verdadera en que me ha concedido la habilidad, en el mismo grado inmensa, de ocultarla bajo una aparente lozanía y alegría de vivir. Desde siempre, tanto como recuerdo, he encontrado mi única alegría en que nadie podía descubrir lo desdichado que me sentía. Esta exacta proporción entre melancolía y el arte de ocultarla mostraba que yo dependía de mí mismo y de la relación con Dios.

"De niño fui educado severa y rigurosamente en el cristianismo, y desde un punto de vista humano, digamos que fui educado de una forma insensata. En mi más temprana juventud ya había cargado con impresiones bajo las cuales el melancólico viejo5, que las ponía sobre mí, había sucumbido. ¡Era un niño que de un modo insensato tenía que sentir, pensar y vivir como un anciano melancólico! ¡Algo terrible! No hay que asombrarse entonces que a ratos el cristianismo me parecía la atrocidad más inhumana, aunque nunca (incluso cuando más alejado estuve de él) perdí mi respeto por el cristianismo y estaba firmemente decidido (especialmente en el caso que no me decidiera a favor del cristianismo) a no poner a nadie al corriente de las dificultades que yo conocía pero de las cuales no había leído ni escuchado nada. Pero nunca había roto con el cristianismo o renunciado a él; nunca me vino a la mente atacarlo -sino más bien estaba firmemente decidido, apenas pudiera hacer uso de mis fuerzas, a hacer todo lo posible en su defensa o al menos por presentarlo en su forma verdadera...

"En cierto modo amaba al cristianismo; me era digno de veneración; por cierto que me ha hecho sumamente desgraciado, humanamente hablando. Todo esto estaba ligado con la relación que tenía con mi padre, el hombre que más he amado. ¿Y qué quiere decir esto? Significa precisamente que este hombre es quien me hizo desgraciado, a causa del amor. Su defecto no era que careciera de amor sino que confundía a un niño con un anciano. Amar a quien me ha hecho feliz es para el hombre que reflexiona una forma deficiente de amor; amar a quien con mala intención me hizo desgraciado, es virtud; pero amar a quien por amor me hizo desgraciado, y por lo tanto a causa de una equivocación, es la forma normal del amor, no descripta hasta ahora, del hombre que reflexion."(16).

"Es maravillosa la forma en que me subyuga el amor de Dios. Al fin y al cabo no conozco ninguna oración más verdadera que aquella que rezo una y otra vez: que Dios quiera concederme que no se enoje conmigo porque continuamente le agradezco que haya hecho y haga, sí, que haga mucho más por mí de lo que jamás hubiera esperado. Rodeado de escarnio, atormentado día tras día por la estrechez de miras de los hombres, incluso de aquellos más cercanos a mí; no sé hacer otra cosa, en casa o en mi más profundo interior, que agradecer a Dios; pues comprendo que es indescriptible lo que ha hecho por mí. Un hombre, con lo que es un hombre para Dios: una nada, menos que una nada; y un pobre hombre que desde niño ha caído en la melancolía más miserable, un hombre que es un objeto de angustia para sí mismo.

"¡Y vemos que Dios me ayuda de ese modo y me concede lo que me ha concedido!"

"Una vida que era una carga para mí mismo, por más que a veces fuera conciente de todas mis disposiciones favorables; pero como todo me irritaba a causa de ese punto negro, echaba a perder todo... Una vida de tal naturaleza toma Dios sobre sí. El me permite llorar en su presencia en una silenciosa soledad, llorar continuamente de dolor, consolado bienaventuradamente por saber que me protege y al mismo tiempo que da a esta vida de dolor una significación que casi me subyuga, me da dicha y fuerza y sabiduría para todas mis prestaciones, con el objeto de hacer de la totalidad de mi existencia una expresión pura de las ideas, o sea con el objeto de que El la haga tal expresión.

"Es así que ahora comprendo tan claramente (otra vez una nueva alegría a propósito de Dios, nueva ocasión para agradecerle) que mi vida está cuidada. Mi vida ha comenzado sin espontaneidad, con una melancolía terrible, perturbada en su base mas profunda desde mi niñez más temprana. Una melancolía que me precipitó durante cierto tiempo en el pecado y en el libertinaje, y sin embargo, hablando humanamente, fui casi más insensato que culpable. Es así como, efectivamente, la muerte de mi padre se ha adherido a mí. Yo no podía creer que esta indigencia fundamental de mi ser pudiera llegar a desaparecer. De tal modo que me aferré a lo eterno, bienaventuradamente, convencido de que Dios es amor, aún cuando debiera sufrir así toda mi vida. Sí, yo tenía de esto la certeza bienaventurada. Es así como yo concebía mi vida"(17).


Percibimos en los textos precedentes la importancia de lo que aquí tratamos. La vigorosa vastedad de este fenómeno. La plenitud interior de su potencia.

En contacto con el mundo del pensamiento de este hombre -pero aún más allá, partiendo del fenómeno mismo- queremos intentar comprender la significación, un poco de la significación que tiene dicho fenómeno para el hombre para el devenir de la obra y de la personalidad. Nada entonces desde el punto de vista de la medicina psicológica sino una interpretación espiritual. Y en realidad creo que debemos -anticipando algo de las conclusiones- considerar la melancolía como algo en donde se vuelve absolutamente claro el punto crítico de nuestra situación humana.

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Cerecita

¿democracia? jajajajajajaja

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Se viene la parrafada filosófica, así que los que no gustan de los ladrillos.. ¡a huir!

Resulta que en Second Life (SL) se arman concursos (contest). De fotografía, de tatuajes... de lo que sea.
Y la manera de ganar dicho concurso es recibir más votos que los otros avatares
Perooooooo
Pero
He aquí que...
No se vota entre avatares por la calidad del producto, se lo vota por amistad...

Así, quien gana el concurso, no es el avatar más talentoso (talentoso en diseño de tatoos, fotografía o lo que sea) sino el que más amigos (votos) pudo conseguir.


Me hace pensar en cuánta validez tiene el sistema democrático en la vida real... piensen solamente cómo votaron y a quién en su vida, y no hablo de política, incluyo aquí a la elección del "mejor alumno", "mejor amigo" y hasta de la "reina del carnaval"

Para pensarlo ¿no?

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Cerecita

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Artículo que me prestó voluntariamente el diario La Nación Online

El nuevo nombre de la demagogia


El verbo "adular" proviene del latín adulari , una expresión próxima a "acariciar" y a "adulterar". Este último verbo proviene de la raíz al , ´más allá de , de la cual resulta el latín alter , ´otro . Siguiendo esta pista etimológica, podría decirse que la adulación tiene el efecto de "alterar", de llevar más allá de sí mismo al que a ella se expone, a quien el adulador adultera primero su propia imagen para manejarlo después a voluntad. Fascinado por el adulador, el adulado "se la cree", y cae a partir de ahí bajo el influjo de quien lo manipula como un medio para sus propios fines.

Las "caricias" del adulador corrompen a su víctima, alteran su naturaleza. Cuando trató este tema en La política, Aristóteles distinguió dos tipos de adulación según fuera el régimen político que la albergaba. En las monarquías, los cortesanos inescrupulosos corrompen al rey mediante las "caricias" de la adulación. En las democracias, cuyo soberano ya no es el rey sino el pueblo, los políticos inescrupulosos corrompen al pueblo mediante las "caricias" de la demagogia.

Pero los demagogos cuentan hoy con un poderoso instrumento del que carecían, por cierto, los contemporáneos de Aristóteles: la capacidad de medir científicamente los sentimientos y las preferencias de los adulados. Por eso podría decirse que la tierra fértil que nutre a la demagogia hasta confundirse con ella es, en nuestro tiempo, la proliferación de las encuestas .

Las encuestas

Para seguir con Aristóteles, él elaboraba dos tipos de discursos. Uno, el discurso exotérico , estaba destinado al público en general. Al otro, al discurso esotérico, el filósofo lo reservaba para sus discípulos. Del mismo modo, hay que distinguir entre dos tipos de encuestas. Una, que también llamaríamos "exotérica", es la que se exhibe ante el público. La otra, "esotérica", es la que el encuestador reserva para el cliente que se la encomendó.

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Más sobre maltrato

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Cuando mi pareja me maltrata
por Sandra Lustgarten / Febrero 15 de 2007
Robado de: www.infobae.com

Muchas personas aceptan mantener una relación en la que uno de los miembros es agresivo simplemente por miedo al fracaso. Cómo identificar a un compañero violento en el sexo y qué hacer para solucionarlo

Relaciones íntimas que no tienen un final feliz, mujeres que se sienten sumamente angustiadas por sostener un vínculo en el que son humilladas permanentemente, etcétera, son índices que aumentan cada vez más. Las parejas sufren la decepción del fracaso, al cual no pueden sobreponerse ya que de alguna manera consienten ese modelo relacional como si fuese lo que merecen, sin ambicionar otro tipo de relación amorosa.
Todo esto muchas veces ocasiona relaciones sexuales malas, donde hay una gran disconformidad y la única sensación es de descarga libidinal, muy alejada de cualquier sentimiento amoroso.

Muchas mujeres acusan un sentimiento de desgano y declaran que tienen sexo a modo de violación: no pueden negarse, y de alguna manera se sienten presionadas, sin conseguir ningún tipo de satisfacción sexual, lo que les dificulta el orgasmo. En general, ésta es la respuesta a todo un vínculo donde una de las figuras expresa una autoridad extrema sobre el otro, con rasgos de sometimiento y desvalorización causados por la propia inseguridad o falta de autoestima. Este tipo de relación provoca hostilidad y resentimiento, viciando el acto sexual y bloqueando la percepción de las sensaciones, y a su vez de alguna manera se invierten los roles y quien ejerce el control en este caso es quien puede rechazar toda motivación que le despierta la estimulación.

La humillación empaña la autoestima de la mujer, provocando un sentimiento pobre de la propia imagen, lo que las hace sentir poco deseadas, desvalorizando su conducta sexual, y algunas incluso llegan a sentirse malas amantes. La sensación de impotencia se manifiesta en este terreno y pasan a comportarse como objeto sexual.

Este tipo de vínculo es muy común, sobre todo en parejas donde el varón ha sido educado en un ambiente muy autoritario. Las estadísticas revelan un alto porcentaje de mujeres que sufren de malos tratos provocando diferentes disfunciones sexuales que tienen su origen en el tipo de vínculo que establecieron con su pareja.

La indicación terapéutica específica para este perfil de relaciones es la terapia de pareja, para trabajar sobre el vínculo que los une. Muchas se rehúsan a la idea de empezar terapia porque temen a los cambios, por lo que eluden cualquier tipo de modificación sobre esta modalidad de relación. Por lo tanto, es importante vencer los miedos y animarse a revisar aquellos aspectos que deterioran la relación.

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